lunes, 2 de julio de 2007

Sé que ya no me esperas para la cena… es difícil adivinar cuando voy a llegar. Tuve alguna vez una consideración contigo y te avisaba cuando iba a llegar tarde o cuando no iba a llegar… Eran otros tiempos y tú lo sabes
Hoy tienes suerte si te hablo por las mañanas. De nada sirve que nos sentemos en la misma mesa cuando vivimos en universos separados.
Tienes aún guardados en aquella caja los vestigios de un amor desaparecido, que se te escapó entre los dedos y tu tontamente lo retienes en la memoria…
Por eso no puedo verte a los ojos…
Es tu ingenuidad la que no soporto… ese concepto idealizado que tienes del amor y de la vida…
Es por eso que rompo todas las flores que colocas por la casa… necesito que entiendes que la vida no vuelve… y que tienes que encontrar un nuevo camino hacia delante.

Estaba nublado aún cuando salí… como aquellos tiempos en los que paseábamos por la plaza y te comprabas fotografías antiguas que vendían en la feria. Nunca supe para que conservabas recuerdos que no eran tuyos. Supongo que ese era el punto. Los recuerdos ajenos pesan menos que los propios.
Busqué el puesto… y las fotos…. Pero recibí otra prueba de que los tiempos habían cambiado. Y sentí ese vacío de ti… y de mi.

Hoy no pienso ir a cenar...
Intento intercambiarte por un poco de cinismo para sentir que ceno acompañada. Pero tal vez ni siquiera me digne a comer.
Sé que probablemente estás en la casa escribiendo junto a tu copa de vino. Tal vez cuando vuelva ya te hayas dormido. Aprovecharé para pasar un poco de café. Tu taza la dejaré junto a la ventana, para que cuando despiertes a medianoche sientas que pensé en ti durante el día.
Aunque cueste trabajo estar a tu lado, me empeño por darte un soplo de vida...

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